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Lo Atamos con Alambre

09 | Junio | 2014  

Es bien sabido que la cultura argentina del trabajo se basa en la famosa regla del “lo ato con alambre” y para los que no entiendan esta expresión porque no son argentinos o no la conocen, paso a comentarles de que se trata.

 

 

Dicen que el argentino es alguien que encuentra un problema para cada solución, yo no estaría tan seguro. Si hay una particularidad en el argentino promedio es que puede darse maña para casi todo tipo trabajos o adversidades. Una reparación de un artefacto que podría costar $200 pesos la reduce a 50 centavos y un poco de pegamento o tornillos. No todo el mundo es así, es más existe el argentino que paga incluso porque le corten el césped, pero no es ese el motivo de la nota que hoy nos ataña.

 

Hoy les escribo para contarles como el parafraseo argentino de la atadura alámbrica es un gran amigo del reciclaje en toda su expresión. Decir que atamos todo con alambre no es cien por ciento expresivo, es solo un modo de explicar esa cultura de la reutilización de algo hasta que ya no es posible usarlo más y que si alguien leyó las notas anteriores, podrá darse cuenta de cómo funciona para combatir a la OP de alguna u otra forma.

 

La reparación de algo significa que esto puede seguir cumpliendo una función, por ejemplo cuando pinchamos un caño y “llamamos” al plomero para que lo arregle es probable que:

 

1- Si el plomero es ducho y sabe hacer magia, podrá solventar el problema sin mayor inconvenientes y reparar el caño sin mayores recursos que su ingenio y algún que otro parche o codo en cualquiera de sus formas, teflón a lo sumo bien colocado.

 

2- Si el plomero es otro cómplice de la OP no solo va a obligarnos a comprar toda la cañería nueva, sino que además nos va a cobrar demasiado por algo que tiene simple solución. El ejemplo es perfectamente comparable con el caso de la impresora en el documental “comprar, tirar, comprar” que está disponible en YouTube para quien desee verlo, y además una realidad diaria.

 

Las tres R de la ecología se basan en la reducción o reutilización de algo, si pensamos en un caño como uno de los brazos de la obsolescencia programada entonces tenemos que aceptar que tarde o temprano seremos parte de ella también. Comprar materiales de larga duración o con certificaciones que aseguren que durará 20 o 30 años es el paso inicial al momento de pensar en una solución ecológica, sea el material u objeto del que estemos hablando (comida o ropa obviamente no, pero hay soluciones para eso también que voy a comentarles luego).

 

He tenido la suerte de convivir con gente de todo tipo a lo largo de mi vida. En casas donde había 2 habitantes en un terreno de 80 metros de largo con mucha tierra para cultivar pero donde preferían tener pasto y encima amarillo, y también en casas donde había dos personas y cultivaban toda clase de verduras en macetas o latas de conserva (cabe destacar que la casa tiene dos pisos pero el patio es de 5 metros por 2 y con más cemento que el obelisco).

 

Solo para citarles un ejemplo, es que pueden ver como los contextos, las experiencias, los límites personales y proyectos que tenemos a futuro, pero por sobre todo las ganas de creer que no hay imposibles para una vida más sustentable y en armonía con el planeta, son posibles. No importa que tan grande sea tu patio sino el modo en que lo vamos a usar. Muchas de las excusas que me pone la gente en mi grupo de reciclaje cuando de una propuesta verde se trata son:

 

- Pero vivo en un departamento

- Pero no tengo tiempo

- Tengo preocupaciones más importantes que la ecología en mi vida

 

EXCUSAS, EXCUSAS... Y MÁS EXCUSAS

 

Considero que no hay peor “pero” que aquel que se cobija en la ignorancia sobre lo importante que es cuidar el pedacito de lo que nos toca (que muchas veces elegimos) y ejemplificar en algo táctil y enseñable a quien nos visite todo eso que hacemos. De muy mala manera y con muchas malas bases se llama “hippies” a aquellos que cultivan sus propios tomates o que juntan botellas para hacer sus jardines y por lo general son los ancianos o aquel que viste traje y anda con maletín quien los nombra así, bueno puedo decirles que los mal llamados hippies son de entre el montón y la multitud, los que ven un poco más allá de las pantallas y los celulares.

 

En los últimos cuatro o cinco años ha comenzado a experimentarse, y esto aunque contradictorio es real, la PERMACULTURA y la CONSTRUCCION NATURAL por muchas más personas que si las redes sociales o los medios no ayudaran a difundirlo.

 

Si bien esta nota no trata específicamente sobre lo que la PERMACULTURA es, cabe decir que en ella se reutiliza todo aquello que se desecha por plomeros, carpinteros, metalúrgicos, gomeros o incluso gente como vos o yo que saca la bolsita a la calle sin saber a dónde va a parar.

 

He trabajado con algunos permacultores y arquitectos rurales y por suerte me enseñaron que la cultura de la REUTILIZACION, justamente la que ayuda a combatir a la del consumo o la del prejuicio, esta levemente teniendo un alza que en otros años no se veía. También aprendí de ellos que atar las cosas con alambre no siempre es bueno pero en este caso de los pulmones sobre la salamandra que ya he mencionado, si lo fue:

 

(remarco que después de atar todo esto, quedo recubierto con barro)

 

Decir que atamos algo con alambre significa que vamos a aprovechar hasta último momento ese elemento que estamos atando. ¿No es esa una medida ecológica a gran escala? ¿No es lo que profetizamos? Para mí si lo es. Tomemos el dialecto como algo simbólico o filosófico y comparémoslo.

 

Decimos que atamos algo con alambre cuando usamos una piedra para trabar una puerta o un ladrillo para sostener la parrilla (luego les daré mi postura personal sobre el veganismo, no se alarmen). Se ata algo con alambre cuando colocamos un diario debajo de la ropa para planchar, cuando usamos las botellas de salsa del año anterior para la salsa del año presente, ahí estamos atando con alambre. Son las pequeñas acciones y no los grandes sacrificios los que demuestran que tenemos una cultura de la reutilización muy arraigada.

 

¿Realmente creen que un argentino sacaría una vez al año su televisor, su heladera, sus muebles a la calle o botaría todo lo que tiene en sus habitaciones solo porque paso de moda? : Como sucede por ejemplo en los ESTADOS UNIDOS donde la economía del despilfarro ha hecho que muchos argentinos (visto, oído y conversado con algunos de ellos) construyan sus casas de lo que el sueño americano desperdicia. A mí me parece que no, me parece que en Latinoamérica y por sobre todo en Argentina tenemos esa pequeña especie de suerte de “reciclaje inconsciente” que nos ayuda a sobrevivir.

 

No voy a convencerlos de que todo tiene que atarse con alambre, no es mi intención. Lo que pretendo es que comprendan que la nuestra aunque parezca una cultura donde se usa una estufa hasta que está oxidada o un foco hasta que explota, no es una cultura que atente contra el medio ambiente, no a largo plazo y no multiplicada por millones de personas. Me despido por hoy diciéndoles que disfruten de la hermosa cultura del rehúso que tenemos y que hasta en en medio del campo, donde pican los mosquitos y los vientos soplan mas fuerte, hay muchos que calientan el agua de sus mates sobre ladrillos y sin gas.

 

(Calentando agua pal mate en la finca de Arturo, un colega)

 

 

Autor de la nota: Javier Altamirano

Categoría: Reciclaje

 

 

 

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