Aire para la vida

Una reflexión que nos acerca nuevamente el Dr. Diego Puebla sobre las malas costumbres relacionadas al simple acto de la respiración, tan vital y necesario en nuestra vida, y que tan poca atención le prestamos.

El aire para mis pulmones..

Aire que da la vida y la Paz, Aire que sopla la Pacha Mama y nos lo regala sin pedir más.

Aire que aquí, rodeados de montañas, vale más que todo el Oro que tienen y se llevaron.

Por eso… Por ser el primer alimento, le daremos una gran importancia en la vida…

El simple acto de respirar, que creemos que se produce solo o inconscientemente, o que las presiones parciales de los elementos en el aire son tales o cuales, no son más que una parte de la respiración y su entendimiento científico. Pero podemos y debemos transformar la respiración en un acto de la mente, deliberado y consciente, que rápidamente dará cuenta de lo mal que respiramos, insufiente, viciado, con humos y humores, con la boca abierta y la espalda encorvada. Así hemos crecido, sin conectarnos con el aire o peor aún, dependiendo de otros para tenerlo, y para no ser menos, el ser humano lo contamina cada dia más.

Técnicas de respiraciones hay muchas, tantas como personas que la enseñan, pero es sabido que hay formas de respirar completas y óptimas que vienen de la simple observación, en sus propias casas y con sus niños. Es decir, que solamente observando como respira un niño puedo darme cuenta de las necesidades básicas para una completa respiración.

Como los niños naturalmente son puros y simples, su mecánica respiratoria cumple con todas las necesidades del organismo, transformando su sangre en un complejo alcalino. Se puede observar que emplean una respiracion costo-diafragmática-abdominal, es decir que utilizan el diafragma como músculo principal y luego los accesorios de la parte alta del tórax y del cuello. Llenando así cada lóbulo y lobulillo para luego volcarse a la sangre. Esto proporciona una gran vitalidad y favorece el crecimiento.

A medida que crecemos, nuestra respiración se va viendo influida de modo negativo por millares de causas, tanto internas como externas, causas que también van deformando nuestra columna vertebral, torciéndola, doblándola, sacándole el calcio y comprimiendo las raices neviosas. Debido a esto, al final del día duele respirar. Cada bocanda de aire que no respiremos va a predisponer a que en la sangre se acumulen componentes ácidos que influirán directamente sobre el funcionamiento normal de cualquier proceso natural, tranformando aquel saludable complejo alcalino en una sangre ácida y sucia.

Conocidos son los efectos negativos que tiene la acidosis metabólica y también cuales son esos ácidos: ácido úrico, láctico, carbónico (dióxido de carbono – CO2), urea, colestrol, etc. Como también conocidos cómo éstos se acumulan en la sangre y la enferman.

Para transformar la respiración, hay que transformar la vida tambien y viceversa, hay que reeducar a la mente para que recuerde respirar, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia, antes durante y después de hacer ejercicio físico, bañándose, caminando y teniendo relaciones sexuales. Debería aplicarse la mayor cantidad de veces por día que sea posible, y verá que existe un respiro para la mente también, ya que ella la necesita, quizá tanto como la célula necesita oxígeno. Nuestros pensamientos se relajan y otros desaparecen ahuyentados, por tamaño flujo de vida.

De aquí en adelante podremos empezar a disfrutar de una buena salud, ya que no existe persona sana con mala digestión, como tampoco con mala respiración.

Método a seguir

El método es sencillo, práctico y gratuito aunque no siempre. Se empieza por invocar a la rapiración, se endereza la espalda y cierra la boca y por la nariz, firme pero lento, se inyecta el aire hacia adentro, haciéndolo llegar con fuerza hacia el abdomen, elongando lo más posible el diafragma hacia abajo, haciendo que la panza se embarace. Lo retengo con firmeza y “sin soltar”, vuelvo a concentrar una segunda inspiración hacia el pecho, que se separen las costillas y abra el corazón. Retengo unos segundos, esos segundo mágicos donde la mente está vacía de todo pensamiento alguno.

Será tan simple que casi los niños no piensan en todo este proceso y lo hacen a la perfección.

Si adoptamos el método, más veces por día todo se sana…

 

Dr. Diego Fernando Puebla
Médico | M.P: 11.109
Junio de 2014, Mendoza, Argentina